Una nueva droga conocida como tranq o la ‘droga zombie’ representa una creciente amenaza en EEUU. la xilacina,  un sedante y analgésico para caballos y ciervos- tiene todos los ingredientes para empeorar aún más la crisis de los opioides y ya está dejando estragos a su paso, incluyendo heridas que pudren la piel y pueden provocar la amputación.

Además de potente, es barata y fácil de conseguir: se trata de un fármaco veterinario aprobado para sedar a animales y que, por tanto, todavía no se cataloga como una sustancia controlada. A ella tiene acceso cualquier veterinario y con frecuencia se vende en Internet “a menudo sin asociación con la profesión veterinaria ni requisitos para demostrar una necesidad legítima”, según la DEA (Drug Enforcement Administration por sus siglas en inglés).

Todas estas razones la hacen muy atractiva para traficantes que suelen mezclarla con drogas ilícitas como el fentanilo, heroína o la cocaína sin que necesariamente los usuarios estén en capacidad de distinguirla.

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