JACKSONVILLE, Florida – En un revés histórico, el sindicato de maestros Duval Teachers United (DTU) no logró cumplir con el plazo límite para alcanzar el 60% de afiliación obligatoria exigido por la ley estatal de Florida.
Tras expirar el tiempo reglamentario, el gremio de Jacksonville quedó por debajo del umbral en sus tres categorías (maestros, paraprofesionales y personal de oficina), lo que pone de inmediato en riesgo su certificación oficial para negociar los contratos colectivos del distrito.
De acuerdo con las normativas aprobadas bajo la ley SB 256 (y expandidas recientemente por la legislación SB 1296), cualquier sindicato del sector público que no mantenga el 60% de sus miembros cotizantes debe someterse a un complejo proceso de votación de recertificación para no ser disuelto.
La presidenta de la organización, Tammie Brooks-Evans, lamentó la situación argumentando que los legisladores estatales «siguen moviendo la línea de meta» para debilitar los derechos laborales, mientras que sectores críticos apuntan a que la falta de apoyo docente se debe a recientes escándalos financieros internos del propio sindicato.
El panorama de cara a las próximas elecciones luce cuesta arriba. Bajo el nuevo marco legal de Florida, el proceso será considerablemente más difícil: no solo requerirán ganar la mayoría de los votos, sino que la ley exige de forma obligatoria que participe al menos el 50% de todos los empleados elegibles de la unidad de negociación.
Si no se alcanza ese quórum de participación en las urnas, el sindicato quedará descertificado automáticamente, lo que dejaría en el aire los beneficios y convenios salariales actuales de miles de educadores en el condado de Duval.
