Pese a las promesas de Moscú de reducir “drásticamente” los ataques en esa zona, las tropas del Kremlin han seguido bombardeando con fuerza Chernihiv, en el noreste del país, prácticamente sitiada por las fuerzas rusas y muy castigada por los bombardeos.
Un día después de las conversaciones de paz en Estambul que ofrecieron pequeños avances en la senda del diálogo, Rusia también ha atacado los alrededores de Kiev pese a que, como en Chernihiv, se comprometió a no hacerlo para “aumentar la confianza mutua” en las conversaciones.
Ante la falta de avances en la capital y con sus tropas empantanadas y problemas logísticos, Moscú sigue presionando esas zonas, aunque centra sus esfuerzos en el este de Ucrania.
Sobre todo en Donbás, donde han aumentado los esfuerzos para avanzar hacia la ciudad de Sloviansk, en la región de Donetsk, y progresa en la ofensiva sobre Mariupol, la localidad portuaria arrasada por las bombas de la que ya controlan una parte y donde están tratando de forzar una capitulación.
