MIAMI — La investigación sobre el devastador accidente aéreo ocurrido el domingo en el Aeropuerto Internacional de Miami comienza a revelar detalles importantes sobre los últimos segundos del vuelo y, especialmente, sobre dónde se encontraban las cinco personas que perdieron la vida.
Ninguna de las víctimas mortales viajaba dentro del avión.
Las cinco estaban en tierra, distribuidas entre dos vehículos que terminaron directamente en la trayectoria del enorme Boeing 767 después de que la aeronave sobrepasara la pista durante su aterrizaje.
El accidente ocurrió aproximadamente a la 1:53 p.m. del domingo 6 de septiembre.
Se trataba del vuelo 7598 de Amazon Air, un Boeing 767-33A operado por la compañía 21 Air LLC para transportar carga de Amazon.
La aeronave llegaba a Miami procedente del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín de San Juan, Puerto Rico.
Además, ese era ya el tercer trayecto realizado por el mismo avión durante esa jornada: había volado de Cincinnati a Miami, posteriormente de Miami a San Juan y finalmente regresaba desde Puerto Rico hacia Miami.
A bordo se encontraban únicamente el piloto y el copiloto.
Ambos sobrevivieron.
El avión aterrizó en la pista 30 del Aeropuerto Internacional de Miami, pero no consiguió detenerse dentro de la superficie pavimentada.
La aeronave continuó avanzando, golpeó equipos de navegación del aeropuerto y terminó impactando una Ford Econoline blanca modelo 2012.
Dentro de esa furgoneta viajaban siete personas.
El vehículo pertenecía a Professional Ocean Service Corporation, una compañía contratista que realiza trabajos de limpieza de aeronaves.
La furgoneta se encontraba todavía dentro de los terrenos del aeropuerto cuando recibió el impacto.
Pero el Boeing no se detuvo allí.
La aeronave continuó avanzando, atravesó la cerca perimetral del Aeropuerto Internacional de Miami y salió de los límites de la terminal aérea.
Fue entonces cuando impactó un segundo vehículo: una Toyota Corolla Cross LE que circulaba por Northwest 67th Avenue, fuera del perímetro del aeropuerto.
El avión siguió desplazándose sobre una zona de césped y alcanzó otra línea de cercas en un sector donde se encontraban estacionados vehículos autónomos de Tesla.
En total, la aeronave recorrió aproximadamente 1,300 pies más allá del final de la superficie pavimentada de la pista.
El saldo fue devastador.
Cinco personas perdieron la vida y otras cinco resultaron heridas.
La presidenta de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, NTSB, Jennifer Homendy, confirmó que todas las víctimas mortales se encontraban dentro de los dos vehículos impactados.
Tres de los heridos fueron trasladados al Ryder Trauma Center del Jackson Memorial Hospital en condición crítica.
Otros dos fueron llevados al Jackson Memorial Hospital.
Imágenes tomadas después del accidente mostraron también a los equipos de emergencia encontrando a una persona con vida dentro de la Toyota severamente destruida.
La magnitud de la escena fue descrita por la propia presidenta de la NTSB como de una devastación extrema.
Partes de los vehículos, componentes de la aeronave, equipos de navegación, fragmentos de cercas y otros restos quedaron esparcidos por una extensa zona.
La Ford Econoline quedó prácticamente destrozada.
Tras detenerse, la aeronave se incendió y una enorme columna de humo negro pudo observarse desde diferentes puntos de Miami.
La respuesta de emergencia fue masiva.
Más de 60 unidades participaron en el operativo y Miami-Dade Fire Rescue reportó una respuesta extremadamente rápida, de aproximadamente 30 segundos.
Los dos tripulantes lograron sobrevivir al impacto.
Testigos incluso describieron haber visto a uno de ellos después del accidente, visiblemente afectado y con lesiones aparentemente menores.
Ahora comienza una investigación federal que podría extenderse durante meses antes de establecer oficialmente qué provocó el accidente.
La NTSB desplegó un equipo de aproximadamente 32 investigadores para trabajar en el caso.
Ya fueron recuperadas dos piezas fundamentales: el registrador de datos de vuelo y el registrador de voces de cabina, conocidos popularmente como las “cajas negras”.
Ambos dispositivos fueron enviados para ser analizados y podrían permitir reconstruir parámetros como velocidad, configuración de la aeronave, funcionamiento de sus sistemas y las conversaciones dentro de la cabina antes y durante el accidente.
Los investigadores analizarán múltiples factores y todavía NO existe una causa oficial.
Entre los elementos que serán estudiados están el desempeño de la aeronave, sus sistemas mecánicos, las decisiones de los pilotos, las condiciones meteorológicas, el control de tráfico aéreo y las características de la pista.
También será analizado por qué el Aeropuerto Internacional de Miami no tenía instalado al final de esa pista un sistema conocido como EMAS.
EMAS utiliza materiales especialmente diseñados para desacelerar y detener una aeronave que sobrepasa una pista.
La NTSB aclaró que estos sistemas no son obligatorios en todos los aeropuertos y todavía NO se ha determinado que su presencia hubiera evitado esta tragedia.
También se investigará la relación operacional y contractual entre Amazon y 21 Air, ya que aunque el vuelo transportaba carga para Amazon Air, la aeronave era operada por 21 Air LLC.
El Boeing involucrado fue fabricado en 1994, por lo que los investigadores también revisarán su historial, mantenimiento y propietarios anteriores como parte del proceso normal de investigación.
La NTSB ha investigado miles de incidentes relacionados con salidas o sobrepasos de pista desde 2008 y espera permanecer al menos una semana trabajando directamente en la escena de Miami para documentar restos y recolectar evidencias que pueden desaparecer con el tiempo.
Las autoridades también solicitaron a cualquier persona que tenga fotografías o videos del accidente que los entregue a los investigadores.
Por ahora, lo más importante es diferenciar los hechos confirmados de las hipótesis:
Cinco personas perdieron la vida.
Cinco resultaron heridas.
Las cinco víctimas mortales estaban en tierra.
Las víctimas viajaban en los dos vehículos alcanzados por el Boeing.
Los dos tripulantes del avión sobrevivieron.
Y todavía NO se ha determinado oficialmente qué provocó que el Boeing 767 sobrepasara la pista y terminara impactando los vehículos.
La investigación continúa.
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