La protagonista de esta historia que se ha hecho viral en las redes sociales es Heather Skaats, una madre de cinco hijos de Kentucky.

Heather Skaats  se encontraba conduciendo en medio de la carretera en compañía de sus cinco hijos, cuando sin previo aviso, comenzó a sentir inmensos dolores. Sin posibilidad de acudir a un hospital cercano, no le quedó más opción de dar a luz en su propio auto.

De acuerdo a lo informado por el portal Today, el hecho tuvo lugar el pasado domingo en Kentucky y nuestra protagonista se llama Heather Skaats quien reveló: “Estaba teniendo contracciones leves antes de irnos, así que pensé que tenía tiempo para hacer un recado (…) Pensé que no tendría un bebé en mis brazos hasta ocho o diez horas después”, además de señalar a este medio que le faltaban tres semanas para cumplir la fecha en la cual estaba programado su parto.

Sin embargo, los cálculos de Heather salieron mal, pues mientras andaba en ruta las contracciones y dolores se intensificaron de manera exponencial, un indicador de que se avecinaba el parto por lo que, instintivamente, aceleró el paso creyendo que podría llegar a su casa para dar a luz en el agua, pero esto no resultaría.

Ella relata así estos momentos de angustia y dolor: “Me detuve, les aseguré a los niños que todo estaba bien, y luego agarré mi teléfono y salí de la camioneta (…) Puse mi mano allí y su cabeza (del bebé por nacer) comenzó a salir con su cuerpo. Ni siquiera tuve que empujar. Fue tan rápido. Estaba hablando por teléfono con mi esposo, Nick, y 20 segundos después, dije: ‘¡Él está aquí!’”

Al abrazar a su sexto hijo entre sus brazos sintió la misma emoción que con el primero, aunque esta vez fue sumamente distinta a las demás por las condiciones en las cuales se dio el parto: “Empezó a llorar de inmediato, abrió los ojos, me miró y dije: ‘sí, amigo, eso fue divertido ¿eh?’”.

Con el bebé aún adherido a su placenta dentro de su cuerpo, Skaats regresó lentamente al vehículo donde sus hijos, Kaelynn, 13, Aneleigh, 11, Austin, 6, Luke, 3 y Alyssa, 2, estaban ansiosos por conocer a su nuevo hermano. Skaats y su esposo también son padres de Leilah, quien murió de cáncer cuando tenía 4 años en 2016.

“Lo envolví en una manta y conduje con él cerca de mi pecho”, dijo Skaats. “Creo que los niños estaban en estado de shock. Estaban bastante callados”.

Una vez que finalmente llegaron a la casa, Skaats expulsó su placenta en la ducha, con la ayuda de su hija de 13 años, Kaelynn. Poco después, llegó la partera de Skaat.

«Tuvimos que quitarle la hierba», compartió Skaats.

“Creo que tener partos en casa en el pasado me enseñó a confiar en mi cuerpo”, dijo Skaats, explicando cómo pudo mantener la calma. “Conocer el proceso realmente ayudó”.

Skaats y su esposo todavía están trabajando en un nombre para el miembro más nuevo de su familia. Actualmente están considerando Porter o Wolf, los nombres de las calles cerca de donde nació.

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