Un sistema láser antidrones activado por fuerzas militares estadounidenses cerca de El Paso, Texas, derribó un aparato que inicialmente fue considerado una posible amenaza en la zona fronteriza. Posteriormente, las autoridades confirmaron que el dron pertenecía a la propia Patrulla Fronteriza. La Administración Federal de Aviación (FAA) decidió cerrar temporalmente parte del espacio aéreo mientras se manejaba la situación, lo que generó preocupación entre algunos congresistas, quienes calificaron el incidente como impactante. El gobierno federal defendió la acción señalando que forma parte de las medidas de seguridad implementadas ante posibles riesgos en la frontera sur.
