El organismo rector mundial de la natación, la FINA, votó a favor de prohibir a las atletas mujeres transgénero competir oficialmente, y que solo se permitirá competir a nadadores que completaron la transición antes de los 12 años.
Además, la FINA establecerá un grupo de trabajo con miras a establecer una categoría de competencia abierta, para todos los atletas “sin importar su sexo, su género legal o su identidad de género”.
La nueva política de inclusión de género del deporte fue aprobada por más del 70 por ciento de las federaciones miembros en un congreso extraordinario durante los Campeonatos Mundiales en curso en Budapest.
Según la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero, la edad mínima recomendada para iniciar el tratamiento con hormonas de transición de género son los 14 años y para las cirugías de 15 a 17, pero desde el ente que regula la natación pusieron el piso en los 12 años.
Con anterioridad, los miembros de FINA escucharon el informe de un grupo de trabajo compuesto por figuras del mundo de la medicina, la ley y el deporte.
«La testosterona durante la pubertad masculina altera los factores fisiológicos determinantes del rendimiento humano y explica las diferencias de rendimiento humano basadas en el sexo, que se consideran claramente evidentes a la edad de 12 años», dijo el doctor Michael Joyner, fisiólogo y experto en rendimiento humano y miembro del panel.
«Aun si la testosterona se suprime, los efectos que alteran el rendimiento se retienen».
La doctora Sandra Hunter, una especialista en las diferencias de sexo y edad en el rendimiento atlético, coincidió, indicando que esas ventajas son de origen estructural, como la altura, longitud de extremidades, tamaño del corazón, tamaño de los pulmones y son retenidos.
«El enfoque de FINA en la formulación de esta política fue amplio, basado en la ciencia e inclusivo, y, muy importante, el enfoque de FINA hizo énfasis en competitividad justa», alegó Brent Nowicki, director ejecutivo del ente regulador.
