La junta directiva de JEA ratificó su respaldo a la directora ejecutiva, Vickie Cavey, tras revisar dos investigaciones sobre presunto racismo y ambiente laboral tóxico.
Apoyada en una encuesta laboral, la junta concluyó que Cavey debe seguir en el cargo, aunque recomendarán cursos de gestión para la alta gerencia.
Pese a que el personal evaluó bien la ética y diversidad, muchos denunciaron fallas de comunicación, temor a represalias y falta de seguridad psicológica.
Un abogado externo confirmó que Cavey mostró un «patrón de comportamiento reactivo y despectivo», pero las acusaciones de discriminación racial no se comprobaron. Cavey sigue bajo licencia prolongada por motivos ajenos a su desempeño.





