Miles de personas continúan atrapadas en el desierto de Nevada, mientras que otras intentan escapar andando entre el fango, después de que las lluvias torrenciales que se produjeron la noche del viernes colapsaran el recinto del popular festival Burning Man, en Estados Unidos.
Pese a que los organizadores del evento pidieron a los asistentes que se refugiaran y que no intentaran salir por su cuenta de la zona, que quedó completamente enfangada, centenares de ellos decidieron escapar caminando a través del desierto.
En el último informe publicado este domingo a las 9.00 hora de Nevada (16.00 GMT), los organizadores insistieron en que las carreteras están demasiado mojadas y llenas de barro para abrirlas y que hay «un frente climático incierto» acercándose a Black Rock City, el nombre de la ciudad temporal que se construye cada año para albergar el festival.
«Algunos vehículos con tracción 4×4 y neumáticos todoterreno pueden navegar por el barro y salir con éxito. Pero estamos viendo que la mayoría de los otros tipos de vehículos que intentan partir se quedan atrapados en el barro húmedo, lo que dificulta el éxodo de todos», explicaron.
Por tanto, pidieron a la gente que no salgan en sus vehículos hasta un nuevo aviso que se producirá después de que pase la posible tormenta.
«Hemos venido aquí sabiendo que este es un lugar donde traemos todo lo que necesitamos para sobrevivir. Es por eso que todos estamos bien preparados para un evento climático como este», apuntan los organizadores en la página web del evento», en la que recomiendan a los visitantes racionar el agua y la comida.
Este domingo se conoció además que las autoridades están investigando el fallecimiento de una persona en la zona, pero no facilitaron datos sobre si la muerte tuvo que ver con las lluvias. Sí se sabe que la muerte ocurrió durante la lluvia y que la persona fue identificada «enredada entre escombros» y las autoridades creen que fue «víctima de ahogamiento».
