Un nuevo informe del propio inspector general del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos confirmó graves deficiencias dentro del polémico centro migratorio conocido como “Alligator Alcatraz”, en Florida.

La investigación se realizó después de una inspección sorpresa llevada a cabo el 21 de enero de 2026 y concluyó que la instalación no cumplía múltiples estándares relacionados con condiciones de vivienda, higiene, atención médica, alimentación, recreación y acceso de los detenidos a recursos legales.

Uno de los hallazgos más fuertes tiene que ver con pequeñas estructuras metálicas utilizadas para colocar temporalmente a detenidos.

De acuerdo con la investigación federal, entre julio de 2025 y enero de 2026 al menos 79 personas fueron colocadas dentro de estos pequeños espacios.

Cada recinto tenía aproximadamente 18 pies cuadrados, alrededor de 4 pies por 4 pies.

Los detenidos permanecían allí desde algunos minutos hasta casi dos horas. El promedio era de aproximadamente una hora.

El personal llamaba estos espacios “calming areas”, o áreas para calmar a los detenidos.

Funcionarios indicaron que las personas podían entrar voluntariamente y que no permanecían encerradas, pero los inspectores encontraron mecanismos que permitían cerrar las puertas.

Además, descubrieron por lo menos un caso en el que un detenido fue colocado dentro de uno de estos espacios durante 26 minutos luego de supuestamente no obedecer una orden.

El inspector concluyó que esto indicaba que las estructuras pudieron haber sido utilizadas como medida disciplinaria.

Los investigadores dijeron que nunca habían observado este tipo de práctica en ninguna otra instalación de ICE inspeccionada previamente y recomendaron que dejaran de utilizarse inmediatamente.

Pero este no fue el único problema.

El informe también documentó hacinamiento.

En algunas áreas, las unidades que debían albergar aproximadamente 11 personas tenían entre 22 y 32 detenidos.

En uno de los casos, cada persona tenía apenas unos 28 pies cuadrados de espacio disponible.

También encontraron fallas dentro de las áreas de segregación.

Un detenido dijo que había pasado ocho días sin poder comunicarse adecuadamente con su abogado ni con funcionarios de inmigración.

Los inspectores comprobaron que algunos de los teléfonos recién instalados en esa zona no funcionaban.

Otro detenido dijo que había permanecido ocho días sin acceso a recreación.

También se encontraron problemas importantes relacionados con la higiene.

Los detenidos dijeron que únicamente podían ducharse algunos días de la semana, a pesar de que los estándares requerían acceso diario.

Los inspectores encontraron además pequeños insectos en los techos de las duchas y varios detenidos dijeron que las instalaciones no permanecían suficientemente limpias.

También hubo denuncias relacionadas con el agua potable.

Varios detenidos dijeron que no consideraban limpia el agua disponible.

Los inspectores observaron vasos reutilizables colocados en el piso, sobre las camas y cerca de los baños, sin un lugar adecuado para almacenarlos ni un sistema claro para limpiarlos.

En el área de alimentos también aparecieron irregularidades.

Un congelador que debía permanecer a cero grados Fahrenheit o menos registró temperaturas de 10 y posteriormente 14 grados.

Estas temperaturas pueden aumentar el riesgo de deterioro de alimentos y enfermedades relacionadas con su consumo.

En materia médica, los inspectores detectaron fallas en los procedimientos para atender a detenidos que atravesaban procesos de abstinencia de alcohol o drogas.

Aunque existían protocolos, no se utilizaban de manera sistemática formularios estandarizados para medir la gravedad de los síntomas.

También encontraron problemas con la recreación.

Algunos detenidos de la población general recibían aproximadamente una hora de recreación solamente tres días a la semana, por debajo de los estándares aplicables.

Sin embargo, hay un punto importante que debe aclararse.

El informe federal confirmó la existencia y utilización de estas pequeñas jaulas, pero NO confirmó todas las acusaciones más graves realizadas anteriormente por organizaciones de derechos humanos.

Entre esas denuncias estaban casos de detenidos supuestamente mantenidos bajo calor extremo, esposados durante horas o privados de comida y agua.

El inspector federal dijo que no pudo confirmar ni descartar de manera independiente esas acusaciones.

Por eso no sería correcto afirmar que el Gobierno federal confirmó “tortura”.

Lo que sí está oficialmente documentado es que las estructuras existían, fueron utilizadas con decenas de detenidos y al menos una pudo haber sido utilizada con fines disciplinarios.

Otro aspecto muy importante del informe tiene que ver con quién era realmente responsable del centro.

DHS ha argumentado que Florida manejaba las operaciones diarias y que el Gobierno federal no controlaba físicamente la instalación.

Sin embargo, todos los detenidos estaban bajo custodia migratoria de ICE, había funcionarios federales dentro del lugar y existía participación de ICE en diferentes aspectos de su funcionamiento.

El informe también señala que cuando los inspectores preguntaron cuáles eran exactamente los estándares que debía seguir la instalación, encontraron confusión sobre qué normas se aplicaban y quién era responsable de garantizar su cumplimiento.

Florida y la administración de Ron DeSantis han rechazado las acusaciones de condiciones inhumanas.

Funcionarios estatales aseguran que el centro fue creado con la intención de cumplir e incluso superar los estándares federales.

Pero el informe del inspector general contradice esa versión en múltiples áreas.

Hay además un detalle que podría convertirse en otra gran noticia para Florida.

El informe advierte que una situación similar de supervisión podría existir actualmente en Baker Correctional Institution, conocido dentro del sistema migratorio como “Deportation Depot”, ubicado en Sanderson.

Al 27 de agosto de 2026 había aproximadamente 1,028 detenidos allí.

Y según el propio informe federal, la instalación no había sido inspeccionada internamente por la oficina encargada de supervisar los centros de detención de ICE y tampoco aparecía programada para una inspección durante 2026 o 2027.

Esto es especialmente relevante para Jacksonville y el norte de Florida debido a la cercanía de Baker y porque esa instalación continúa funcionando.

También hay cientos de millones de dólares federales relacionados con Alligator Alcatraz.

El Gobierno federal había comprometido más de $600 millones para apoyar las operaciones relacionadas con el centro.

Decenas de millones ya habían sido desembolsados.

Esto abre nuevas preguntas sobre qué controles existieron antes de entregar esos fondos y quién debía garantizar que las condiciones dentro de la instalación cumplieran con los estándares federales.

El inspector general emitió diez recomendaciones para corregir los problemas encontrados.

Entre ellas estaban reducir el hacinamiento, garantizar recreación suficiente, mejorar el acceso a teléfonos y materiales legales, eliminar el uso de las pequeñas jaulas, mejorar los protocolos médicos, controlar adecuadamente la temperatura de los alimentos, garantizar agua limpia, permitir duchas diarias y eliminar las plagas.

Sin embargo, Alligator Alcatraz dejó de operar en junio.

Por ese motivo, las recomendaciones fueron cerradas administrativamente.

Eso NO significa que todas las deficiencias hayan sido corregidas.

Simplemente significa que el centro ya no estaba operando cuando se terminó el proceso del informe.

La conclusión más importante es esta:

Por primera vez, un organismo de supervisión del propio Departamento de Seguridad Nacional confirma oficialmente varios de los problemas que durante meses habían sido denunciados por detenidos, familiares, abogados y organizaciones de derechos humanos.

Las pequeñas jaulas existían.

Fueron utilizadas con al menos 79 personas.

Había hacinamiento.

Existían problemas de higiene, recreación, alimentación, comunicación legal y atención médica.

Y ahora la gran pregunta es si algunas de estas mismas condiciones pueden estar repitiéndose en otros centros de detención migratoria que todavía permanecen abiertos en Florida.

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