Kevin McCarthy, el representante republicano por California que aspira a convertirse en el sucesor de Nancy Pelosi, no consiguió este martes suficientes apoyos de su partido para alzarse como nuevo presidente de la Cámara de Representantes en la primera ronda de votación.

La votación, en la que McCarthy no alcanzó los 218 apoyos necesarios para ganar el puesto, fue la primera de la Cámara Baja en manos de los republicanos, que tomaron posesión este martes en un nuevo Congreso dividido, cuyo Senado sigue en manos demócratas.

La votación sigue en curso en el pleno de la Cámara Baja, pero McCarthy ya ha perdido el apoyo de 10 republicanos, y solo podía permitirse cinco en contra para obtener el puesto. Fue una votación histórica, pues se trata de la primera vez en 100 años que un candidato a presidente de la Cámara Baja no consigue el apoyo de la mayoría de sus propios colegas en la primera ronda.

Los congresistas deberán votar nuevamente hasta que un candidato alcance la mayoría de votos.

El speaker de la Cámara de Representantes tiene un puesto poderoso, pues es el funcionario que está de segundo en la línea de sucesión presidencial, si el presidente y el vicepresidente quedan incapacitados.

El 118 Congreso estadounidense echó a andar este martes con una nueva relación de fuerzas: mientras los republicanos arrebataron el control de la Cámara de Representantes a los demócratas el pasado 8 de noviembre, estos mantienen su mayoría en el Senado.

Se espera que la división de poderes dificulte la agenda legislativa de la Administración de Joe Biden, que aún tiene al menos otros dos años en el poder.

Como lo han demostrado las últimas décadas, un control dividido del Congreso suele complicar más la toma de decisiones, sobre todo en medio de tanta polarización y acritud política. Esta división también será el telón de fondo para las elecciones presidenciales de 2024.

Tras las elecciones de medio término, los republicanos obtuvieron 222 escaños en la Cámara de Representantes, 9 más que sus rivales, mientras que los demócratas mantuvieron el Senado inicialmente con 51 puestos, si bien la senadora Kyrsten Sinema los abandonó en diciembre para registrarse como independiente.

 

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