El papa Francisco rechazó la política de las deportaciones masivas del presidente Donald Trump, enviando una carta a los obispos de Estados Unidos, en un gesto poco frecuente,  pidiendo a la Iglesia católica, cuyo ala más conservadora no comulga con el pontífice argentino, que se oponga a la narrativa que discrimina a los migrantes.

El primer papa latinoamericano de la historia lleva mucho tiempo haciendo de la atención a los migrantes una prioridad de su pontificado, exigiendo que los países reciban, protejan, promuevan e integren a quienes huyen de los conflictos, la pobreza y la crisis climática. Francisco también ha dicho que se espera que los gobiernos lo hagan hasta el límite de su capacidad.

En la carta, Francisco afirma que las naciones tienen derecho a defenderse y a mantener a sus comunidades a salvo de los delincuentes.

“Dicho esto, el acto de deportar a personas que en muchos casos han abandonado su propia tierra por razones de extrema pobreza, inseguridad, explotación, persecución o grave deterioro del medio ambiente, daña la dignidad de muchos hombres y mujeres, y de familias enteras, y los coloca en un estado de particular vulnerabilidad e indefensión”, escribió.

Citando las historias bíblicas de migración, el pueblo de Israel, el Libro del Éxodo y la propia experiencia de Jesucristo, Francisco afirmó el derecho de las personas a buscar refugio y seguridad en otras tierras y dijo estar preocupado por lo que está sucediendo en Estados Unidos.

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