Mientras Cuba se hunde en apagones y escasez, el régimen monta su show: turistas ideológicos traídos desde Europa y Estados Unidos para aplaudir la “revolución”.
Los pijos progres del comunismo internacional llegan, se alojan en hoteles del sistema, recorren rutas cuidadosamente preparadas y hasta siembran plantitas en huertos como si estuvieran en un campamento hippie.
Todo muy auténtico… hasta que se va la luz.
Porque la Cuba real no es la que les enseñan en el tour, sino la del cubano que no tiene corriente, comida ni voz.
Pero eso no entra en el itinerario.
