Tras medio siglo en la órbita terrestre, la antigua sonda soviética Cosmos 482 ha caído este sábado en el océano Índico.
La sonda, cuyo diámetro es de aproximadamente un metro y su masa es inferior a 500 kilos, ha entrado en las capas densas de la atmósfera y se ha hundido en el océano al oeste de la capital indonesia, Yakarta.
La Cosmos 482 nunca consiguió abandonar la órbita baja terrestre debido a unos fallos técnicos.
Según explicó un portavoz de la NASA: «Se separó en cuatro piezas, dos de las cuales permanecieron en órbita terrestre baja y se desintegraron en 48 horas, y dos piezas (presumiblemente la sonda de aterrizaje y la unidad de motor de la etapa superior separada) entraron en una órbita más alta de 210 x 9.800 km».
Los componentes más pequeños reingresaron a la atmósfera terrestre y se quemaron casi inmediatamente. Sin embargo, el módulo de aterrizaje—fuertemente blindado contra la presión aplastante y el calor abrasador de Venus—ha permanecido en órbita desde entonces, descendiendo lentamente.
