El presidente Joe Biden presentó este viernes una nueva serie de iniciativas para reducir los costes sanitarios: medidas enérgicas contra lo que denominó planes de seguros «basura» que toman a los consumidores por «tontos», nuevas directrices para evitar facturas médicas sorpresa y un esfuerzo para reducir la deuda médica ligada a las tarjetas de crédito.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) ha publicado nuevas estimaciones que muestran que 18.7 millones de adultos mayores y otros beneficiarios de Medicare ahorrarán unos 400 dólares al año en gastos de medicamentos recetados en 2025, gracias a que el presidente puso un tope al gasto de bolsillo como parte de la Ley de Reducción de la Inflación del año pasado.

El presidente demócrata, que se prepara para su campaña de reelección en 2024 mientras la inflación sigue siendo una de las principales preocupaciones de los votantes, ha hecho hincapié en sus políticas para ayudar a las familias a gestionar sus gastos, así como en una serie de incentivos gubernamentales para fomentar el desarrollo por parte del sector privado de vehículos eléctricos, energías limpias y chips informáticos avanzados.

Los legisladores republicanos han criticado las políticas de Biden diciendo que han estimulado unos precios más altos que perjudican el bienestar de las familias.
Biden también anunció nuevas orientaciones sobre facturación médica derivadas de la Ley Sin Sorpresas de 2020.

Las directrices limitarán la capacidad de las aseguradoras que contratan con hospitales para alegar que la atención prestada no estaba dentro de la red y hacer que los clientes paguen más dinero. Los planes de salud también tendrían que revelar las tarifas de los centros, que cada vez se cobran más a los pacientes y pueden aparecer como un coste inesperado en una factura médica.

«Amigos, eso no es un seguro médico», dijo Biden. «Es una estafa. Tiene que acabar»

La Oficina de Protección Financiera del Consumidor y el Departamento del Tesoro también están buscando información sobre tarjetas de crédito y préstamos de terceros que se utilizan específicamente para pagar la atención médica.

Los costes y los intereses más elevados pueden desanimar a las personas que necesitan tratamiento.

En su discurso, el presidente también destacó los esfuerzos anteriores para reducir los costes de la atención sanitaria, incluido un plan que permite a Medicare negociar precios más bajos para los medicamentos recetados y un límite mensual de 35 dólares en el precio de la insulina para las personas en la Parte B de Medicare.

 

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