Durante tres décadas estuvo vigente una política de ICE (el Servicio de Inmigración y Aduanas) restringiendo realizar acciones como redadas en iglesias, escuelas u hospitales. Pero esa política fue echada para atrás en enero por el Gobierno del presidente, Donald Trump, lo que sembró miedo entre algunos creyentes sobre si era seguro acudir a su iglesia.

Eso llevó a varios pastores a repensar cómo ofrecen sus servicios. Malavé dice que eso ha ocurrido incluso en zonas donde las congregaciones apoyaron a Trump en las elecciones del año pasado.

«Empezaron a recurrir a tener esos servicios, los estudios bíblicos y reuniones, a través de Zoom y esos recursos, con los que por lo menos ya tenían la experiencia durante COVID-19», agrega el reverendo, de ascendencia puertorriqueña.

Indica que integrantes de la red de cristianos latinos que dirige también han tomado acciones como repartir a domicilio los productos de sus comedores y bancos de comidas, o moviendo las clases de inglés que se ofrecen en las iglesias a plataformas en línea.

«Todo con el temor de algunos de que venir a la iglesia se constituye en un peligro», recalca, cuando en el pasado para muchos ha servido como refugio para indocumentados que quieren evitar una deportación.

Fuente: Telemundo
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