Un nuevo incendio de rápida propagación, denominado Hughes, estalló este miércoles en el norte de Castaic, en el condado de Los Ángeles, en apenas dos horas había quemado al menos 9,400 acres en las montañas del norte de la ciudad hasta la tarde de este miércoles, y avanzaba rápidamente por los fuertes vientos, lo que ha obligado a la evacuación de miles de personas.
Estas rachas, que han servido como catalizadoras de las llamas, son conocidas como vientos de Santa Ana, características de la meteorología de la región y que esta vez han alcanzado los 160 kilómetros por hora en algunas zonas.
No hay estructuras dañadas o amenazadas, según indicaron las autoridades californianas en una rueda de prensa a las 5 de la tarde (hora local).
Anthony Marrone, jefe del Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles, afirmó en la rueda de prensa que el incendio no ha podido ser contenido (0%).
El Servicio Nacional de Meteorología (NWS, en inglés) mantiene activa una alerta de condiciones climáticas críticas en el sur de California hasta este jueves, con rachas de viento que podrían alcanzar los 80 kilómetros por hora. Estas condiciones adversas están dificultando los esfuerzos por contener los incendios y aumentan el riesgo de que surjan nuevos focos.
