El sindicato United Auto Workers amplió este viernes su huelga contra las principales empresas automotrices de Estados Unidos, al irse a paro en los 38 centros de distribución de autopartes operados por General Motors y Stellantis en 20 estados, aunque a Ford no le aplicó más cierres.
El presidente del sindicato, Shawn Fain, dijo que mientras que las negociaciones con Ford están avanzando, GM y Stellantis «todavía necesitan un gran empujón» y acusó a estas dos empresas de rechazar todas las propuestas presentadas por el sindicato.
Fain apuntó que todos los centros de distribución de GM y Stellantis en Estados Unidos se unirán a la huelga que se inició hace una semana con el parón en tres plantas de montaje de los tres grandes fabricantes de automóviles estadounidenses.
