El presidente Joe Biden ha dado este martes un paso adelante en la regulación de armas, uno de los temas que más polarizan a los estadounidenses. El mandatario ha firmado una orden ejecutiva que refuerza los controles de las ventas de armas de fuego. La iniciativa pretende hacer más difícil que las pistolas y rifles terminen en manos de personas con problemas mentales, antecedentes penales o de abuso doméstico. Y también hacer más sencillo para policías y jueces quitar el armamento a quien representa un peligro potencial para su comunidad.

“Esta orden ejecutiva acelera e intensifica el esfuerzo para salvar vidas más rápidamente”, ha dicho el presidente en un evento en un club comunitario del Valle de San Gabriel.

“Estas leyes son solo efectivas si el público conoce cuando y cómo usar las órdenes de banderas rojas”, indica el poder ejecutivo. Por ello, Biden ha solicitado al Gabinete trabajar con los cuerpos de policía, médicos, maestros y líderes comunitarios para hacer más conocidas las normas en los Estados donde están vigentes: California, Colorado, Connecticut, Delaware, Florida, Hawái, Illinois, Indiana, Maryland, Massachusetts, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Oregón, Rhode Island, Vermont, Virginia, Washington y la capital del país.

La medida del mandatario demócrata ha sido aplaudida por las organizaciones que luchan por una mayor regulación del mercado de armas en Estados Unidos.

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