El Gobierno de Joe Biden anunció este lunes al Congreso del país que pondrá fin el próximo 11 de mayo a la emergencia nacional de salud pública declarada por la epidemia de coronavirus, todo ello tres años después de que el virus llegara por primera vez a territorio estadounidense.

Así lo ha comunicado el presidente Biden, en un comunicado en el que ha detallado que la emergencia nacional y la emergencia de salud pública declarada por la Administración Trump en 2020, que expiraban el 1 de marzo y el 11 de abril, respectivamente, serán extendidas hasta el 11 de mayo de 2023 para después finalizar.

Esta decisión tiene como motivación la de avisar con al menos 60 días de antelación de la finalización de las emergencias a hospitales, consultorios médicos y residencias de ancianos, en pro de evitar un final abrupto y el posterior caos e incertidumbre.

«La continuación de estas declaraciones de emergencia hasta el 11 de mayo no impone restricción alguna a la conducta individual con respecto al COVID-19. No imponen mandatos de mascarillas ni mandatos de vacunas», se lee en la misiva de Biden, antes de enumerar dos de las consideraciones de esta decisión.

«Si la emergencia nacional sanitaria se terminara repentinamente, sembraría confusión y caos en esta liquidación crítica. Debido a esta incertidumbre, decenas de millones de estadounidenses podrían correr el riesgo de perder abruptamente su seguro médico, y los estados podrían correr el riesgo de perder miles de millones de dólares en financiamiento», ha argumentado la Casa Blanca.

Así, se daría el tiempo adecuado a los centros médicos para capacitar al personal y establecer nuevos procesos de facturación, evitando colapsos y largas listas de espera.

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