El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó el miércoles que la agencia está «muy preocupada» ante los crecientes reportes de casos graves de coronavirus en todo China después de que el país dejara de lado en buena medida su política «cero covid», advirtiendo que sus bajas tasas de vacunación podrían resultar en un gran número de infecciones entre personas vulnerables.

El levantamiento repentino de muchas de las restricciones que había por la covid en China ha propiciado la expansión de brotes en todo el país, así como confusión e ira en las redes sociales.

En medio de una grave escasez de kits para hacer pruebas rápidas, varias provincias como Zhejiang y Anhui, así como Chongqing, están implementando una nueva política que permite que las personas con síntomas leves o sin síntomas vuelvan a trabajar.

En Weibo, el equivalente chino de Twitter, el hashtag relacionado con este anuncio se ha leído más de 33 millones de veces desde el lunes. Hay conmoción y furia

Para evitar el colapso del sistema hospitalario, las autoridades han acelerado la implantación de las llamadas “clínicas de fiebre”, a las que deben acudir aquellos casos positivos aquejados de síntomas leves.

También trabajan a destajo para aumentar las camas disponibles en las unidades de cuidados intensivos y por dotar de recursos a los precarios centros médicos de las zonas rurales, donde se espera un aumento exponencial de los casos cuando comience la migración masiva de las inminentes vacaciones del Año Nuevo Lunar.

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