Luiz Inácio Lula da Silva derrotó este domingo a Jair Bolsonaro por una muy ajustada ventaja para regresar, 12 años después, a la Presidencia de Brasil, la mayor economía de América Latina.

Escrutado casi el 100% de los votos Lula se impuso a Bolsonaro por un 50,87% frente al 49,13% de los votos. Es la diferencia más estrecha en una definición presidencial desde que la democracia brasileña comenzó a votar en 1989. Y es, también, la primera vez que un presidente que busca la reelección no la obtiene.

Cerca de las ocho de la noche, tras un velocísimo avance del escrutinio en un país que utiliza el voto electrónico desde 1996, Lula salió de su casa de Sao Paulo para ser recibido en la calle por una multitud que lo vitoreaba.

«Nos enfrentábamos a la maquinaria del Estado brasileño puesta al servicio del candidato [Bolsonaro]. Gracias al pueblo que ha votado por mí», han sido las primeras palabras de Lula como ganador en lo que ha calificado «las elecciones más importantes de nuestra historia en las que «ha vencido el pueblo y la democracia».

«Han intentado enterrarme vivo y estoy aquí, de regreso», ha resumido su vuelta a la Presidencia evocando su paso por la cárcel , 580 días en prisión por corrupción antes de que el Tribunal Supremo declare inválida la sentencia por incompetencia del juzgado que lo condenó . Lula ha hablado de «restablecer la paz» en el país «para construir el mundo que necesitamos». Su «compromiso número uno», ha dicho, es erradicar el hambre y la pobreza.

Expresándose con emoción rodeado de su equipo, ha señalado: «El pueblo brasileño ha escogido en las urnas». Refiriéndose al clima de polarización y violencia que ha dominado los últimos años, ha insistido: «Nadie quiere vivir en un país dividido y en constante conflicto. Es hora de deponer las armas que nunca deberían de haberse alzado».

 

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