Luego de 8 semanas de la masacre de la Escuela Primaria Robb de Uvalde Texas, el periódico Austin American-Statesman publicó este martes partes editadas de un video de vigilancia que muestra a los agentes que respondieron al tiroteo en la Escuela Primaria Robb, en Uvalde, Texas
Las imágenes revelan como el tirador, Salvador Ramos, entró a la escuela después de chocar la camioneta de su abuela en una brecha afuera del centro. Comienza a caminar por un pasillo largo mientras se mesa el pelo. Unos metros por detrás de él, en la parte inferior izquierda de la imagen, se observa a un menor que acaba de salir del baño. Este se asoma desde el otro extremo del pasillo y ve cómo Ramos sigue caminando hasta que se detiene, gira a su izquierda y abre fuego con su rifle AR 15. El niño huye aterrorizado por el ruido del arma y el asesino entra a los salones 111 y 112 por una puerta que no tenía seguro. Allí dentro se llevaría a cabo la segunda peor tragedia escolar de Estados Unidos.
El reloj marcaba las 11.33 cuando Ramos hizo sus primeros disparos dentro de la escuela. Dentro del salón de clases estuvo disparando durante dos minutos, toda una eternidad cuando se tiene en las manos un arma mortal que puede disparar hasta 800 proyectiles en 60 segundos.
A las 11.36 los primeros agentes de la policía de Uvalde entran a la escuela. Corren por el pasillo con el arma desenfundada y en la mano, lista para usarse. Tres de ellos, con chalecos antibalas, se colocan a metros de la puerta y ponen a resguardo. Del otro lado entran aún más oficiales, quienes esperan al otro lado del pasillo. Algunos se van a recorrer otras partes de la escuela para ayudar a evacuar a otros grados. Ese día se había celebrado el fin de cursos, pero algunos menores se habían quedado en la escuela después de la ceremonia.
A las 11.37, estos policías hacen su primer intento por abatir al tirador. Obtienen como respuesta una ráfaga que los obliga a huir al otro lado del pasillo. La defensa de Ramos modificó la estrategia de las fuerzas del orden presentes, quienes consideraron que se enfrentaban a un tirador resguardado detrás de una barricada.
“Casi nada pasó durante 45 minutos”, dice una de las presentadoras que la estación local que reveló las imágenes junto al diario Austin American Statesman. En el transcurso del tiempo llegaron a la escuela varios policías y agentes de distintas corporaciones: del distrito escolar, de la escuela, del sheriff local, de la policía estatal y de otras fuerzas locales. Del interior de las aulas, en contraste, se hacían llamadas telefónicas a los números de emergencias implorando por ayuda.
Como explicaron las autoridades de Texas a congresistas locales el pasado 21 de junio, al sitio llegaron refuerzos, armamento, gas lacrimógeno y hasta escudos antibalas. A todos los policías se les ve apuntar con sus armas, hablar entre ellos y ver sus móviles en búsquedas de órdenes o novedades. A las 12.20 hay una gran movilización de hombres fuertemente armados. Tampoco sucede nada.
Finalmente, a las 12.50, un grupo táctico de la patrulla fronteriza se acerca al salón. Ramos estaba escondido dentro de un clóset, pero sale a encarar a los agentes federales.
Es en este momento en que pueden abatir al atacante, poniendo fin a una mañana de terror e iniciando el duelo para decenas de familias en una localidad de mayoría hispana.
