El conductor del camión que transportaba a los 53 inmigrantes que murieron del calor no se percató de que su aire acondicionado había dejado de funcionar.

Junto a otras tres personas, ha sido acusado de tráfico de personas; su negligencia, y participación en una red que facilita la inmigración ilegal, podrían resultar en cadena perpetua o incluso pena de muerte.

Las autoridades encontraron a Homero Zamorano Jr, de 45 años de edad, escondido en un arbusto. En un primer momento, intentó hacerse pasar por uno de los supervivientes, pero fue detenido cuando emergieron imágenes de radar que lo mostraban conduciendo el camión en la zona de Laredo, Texas.

El arbusto no quedaba lejos del vehículo donde aparecieron 53 personas muertas, todos ellos inmigrantes ilegales que intentaban cruzar Texas.

Zamorano, originario de Pasadena, habría abandonado el vehículo en la cuneta de una carretera de San Antonio. Sabía que su camión iba cargado de decenas de personas, ilegalmente ingresadas en Estados Unidos, y que la mayoría había fallecido. Huyó del lugar cuando testigos cercanos escucharon gritos de ayuda, y se percataron de las pilas de cuerpos dentro y fuera del vehículo.

La Fiscalía acusa a Zamorano y a su socio, Christian Martínez, de tráfico de personas. Ambos hombres hablaron, tanto en persona cómo a través de mensajes de texto, después de que se encontraran los cuerpos. Según afirmó Martínez, el conductor «no sabía que el aire acondicionado había dejado de funcionar. Eso es lo que causó la muerte de los inmigrantes».

Se trata del accidente de inmigrantes ilegales más mortífero de la historia de Estados Unidos: de los 67 pasajeros que viajaban en el camión, murieron 27 mexicanos y 14 hondureños, siete guatemaltecos, y dos salvadoreños. En el vehículo que los transportaba no había agua de ningún tipo, ni funcionaba el aire acondicionado. La temperatura alcanzó los 39.4 grados. Cuando los primeros médicos llegaron a examinar los cadáveres, descubrieron que estaban calientes, y que sufrieron golpes de calor y deshidratación.

Otros dos hombres han sido vinculados con el caso: Juan Claudio D’Luna-Méndez y Francisco D’Luna-Bilbao, acusados de posesión de armas de fuego y de estar en Estados Unidos ilegalmente. Ambos provienen de México.

Zamorano, Mártinez, D’Luna-Méndez y D’Luna-Bilbao irán a juicio por su participación en esta red de tráfico de personas e inmigración ilegal. De declararse culpables de contrabando y conspiración, podrían enfrentarse, en el mejor de los casos, a cadena perpetua, y en el peor de los casos, a la pena de muerte.

Translate »