Cada cuatro años, sumamos un día más al calendario. Es el llamado año bisiesto, un fenómeno llamativo y sorprendente y del que muchos desconocen su origen e historia
Hoy 29 de febrero es un día que vivimos cada cuatro años y cuya existencia tiene una razón de ser, el tiempo que la Tierra da una vuelta completa al Sol. Lo hace cada 365 días, 5 horas, 46 minutos y 48 segundos.
Ante la imposibilidad de igualar esos números a días enteros, esas horas de más no se contabilizan, pero sí se acumulan, por lo que cada cuatro años se suma un día al calendario, cosa que se hace en el mes más corto del año. De no hacer esta modificación, el calendario gregoriano, que es que nos rige actualmente, llegaría a tener desfases de hasta 3 días cada 12 años, alterando incluso el comienzo de las estaciones.
Los años bisiestos han sido históricamente considerados de mala suerte en diversas culturas. En la época del Imperio Romano, se cerraban templos y se temía la ira de Júpiter. En el refranero popular, expresiones como “año bisiesto, ni casa, ni viña, ni huerto, ni puerto” reflejan supersticiones arraigadas.
No obstante, las percepciones varían; en Irlanda, se cree que los bebés que nacen el 29 de febrero traen buena fortuna, ¡incluso con un pan debajo del brazo! La rareza de esta fecha lleva a que algunos locales regalen productos a quienes cumplen años este día.
